lunes, 28 de mayo de 2012


El receptor, complemento indispensable de la obra de arte.


Para el maestro Arnaldo Coen, parte fundamental  de la creatividad de una obra es el receptor; si un artista se encierra y tiene sus obras guardadas, pensando que son o no geniales, es absurdo. Una obra de arte cierra su ciclo de comunicación con el espectador.  Toda obra se enriquece con la creatividad de quien las contempla.
Es por esto que cuando el maestro es interrogado sobre el significado de su obra, su respuesta sigue siendo la misma de siempre, ya que considera todos nacemos con una capacidad creativa y receptiva extraordinaria. Nuestros conocimientos no son nada más racionales, cada célula de nuestro cuerpo posee sabiduría. Es por esto que para observar su obra tenemos que deshacernos de nuestros prejuicios, darnos cuenta que somos capaces de seguir imaginando  hasta llegar a ser tan creadores como el que hace una obra o incluso más que él.
A la hora de comenzar una obra nueva, el maestro Coen simplemente se deja llevar por las cosas, estando abierto a percibir todo aquello que es intangible, invisible. Sin pensar mucho en qué hará exactamente, prefiere dejar que su pincel fluya libre en el lienzo esperando ser sorprendido con el resultado.


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