El receptor, complemento indispensable de la obra de arte.
Para el
maestro Arnaldo Coen, parte fundamental de la creatividad de una obra es el receptor;
si un artista se encierra y tiene sus obras guardadas, pensando que son o no
geniales, es absurdo. Una obra de arte cierra su ciclo de comunicación con el
espectador. Toda obra se enriquece con
la creatividad de quien las contempla.
Es por esto
que cuando el maestro es interrogado sobre el significado de su obra, su
respuesta sigue siendo la misma de siempre, ya que considera todos nacemos con
una capacidad creativa y receptiva extraordinaria. Nuestros conocimientos no
son nada más racionales, cada célula de nuestro cuerpo posee sabiduría. Es por
esto que para observar su obra tenemos que deshacernos de nuestros prejuicios,
darnos cuenta que somos capaces de seguir imaginando hasta llegar a ser tan creadores como el que
hace una obra o incluso más que él.
A la hora de
comenzar una obra nueva, el maestro Coen simplemente se deja llevar por las
cosas, estando abierto a percibir todo aquello que es intangible, invisible.
Sin pensar mucho en qué hará exactamente, prefiere dejar que su pincel fluya
libre en el lienzo esperando ser sorprendido con el resultado.

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